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L’oreal retira de sus productos los términos “blanqueador” y “aclarador” para luchar contra la tensión racial. Opinión

L'oreal retira de sus productos los términos "blanqueador" y "aclarador" para luchar contra la tensión racial. Opinión

¿Qué motiva exactamente a la marca a tomar esta decisión? ¿Es realmente beneficiosa para esta o sus consumidores?

La famosa marca francesa de productos cosméticos y belleza con más de un siglo de trayectoria ha declarado recientemente que ha decidido retirar de su gama de productos los términos “blanqueador”, “aclarador”, “claro” o cualquier otro que haga referencia a un cambio en la coloración de la piel a menos oscura.

L’oreal aduce que la motivación de esta decisión es luchar contra la tensión racial que se está viviendo en estos momentos en situaciones como las revueltas de Minneapolis bajo los principios de Black Lives Matter por la muerte de George Floyd o el derribo de estatuas en diversos países por parte de manifestantes para los que suponen monumentos al colonialismo y la esclavitud. Pero lo que parecería un gesto de buena voluntad a la altura de arrodillarse en duelo por la violencia racial o una donación a una asociación benéfica ha hecho a unos cuantos arquear la queja con escepticismo preguntándose si no será más bien un truco publicitario.

¿A que viene todo esto?

Para empezar, si bien este clima ha propiciado acusaciones de racismo contra algunas empresas o productos como la película “Lo que el viento se llevó” por su representación normalizada de la esclavitud (aunque en el tiempo en que se ambienta la película así era tal práctica) o la marca Conguitos por la aparente poca sensibilidad en la representación racial de su mascota, la marca parisina L’oreal ni está ni se la espera lo más mínimo en este cúmulo de quejas.

Seguidamente, el único contexto de toda esta revuelta racial en que se ha mencionado al maquillaje de algún modo es para señalar negativamente la práctica del “blackface”, personas blancas oscureciendo sus facciones con betún u otros productos para simular ser negros. Si bien esto se entiende como una práctica ofensiva para la comunidad negra, los productos sobre los que L’oreal habría decidido hacer modificaciones irían en la dirección contraria al blackface. Es decir, serían productos destinados a hacer más claras facciones oscuras de la piel, por lo que se descarta que esta decisión esté ligada al único punto relacionado con el maquillaje de todas estas protestas.

¿Ha acertado L’oreal?

Algunas personas que se han mostrado a favor de esta acción en redes sociales han argumentado que de lo que se trata es de quitar de los productos la carga publicitaria que insta a aclarar, osea volver blancas, las facciones oscuras de la cara para seguir una suerte de canon de belleza blanca reinante. Este argumento se desmorona con tan sólo echar un vistazo al panorama de la moda femenina donde lo que reina es una diversidad racial que potencia lo mejor de la belleza blanca/occidental, la belleza negra, la belleza asiática, la belleza nórdica…

¿Qué es lo que ocurre entonces? Pues dada la nula relevancia en estas protestas raciales de algo que involucre la marca L’oreal en concreto, y precisamente por el acaparamiento de titulares casi exclusivo de estas y el Covid-19, cabría pensar de esta maniobra un intento de volver a poner la marca en los titulares relacionándola de alguna manera con alguno de estos dos trendings. Cada uno puede tener su propia opinión sobre esto, pero el caso es que ha funcionado. La prueba es que en paralelo a esta noticia se a producido el lanzamiento del nuevo perfume de L’oreal, Angel Nova, y el hecho no ha tenido ni de lejos una relevancia destacable en comparación con esta otra noticia.

En definitiva ¿Es esta decisión acertada? Si se ve desde el punto de vista reivindicativo la respuesta es no, pues un cambio en la publicidad de una gama de productos de maquillaje no va a detener todo el complicado conflicto racial que el mundo tiene entre manos hoy. Pero si se ve desde el punto de vista del marketing, y se observa como L’oreal ha conseguido abrirse un hueco propio entre los titulares de estos días, podemos añadir otro ejemplo al lema de “Lo importante es que se hable de uno, ya sea bien o mal.”

Javier Padín nace en Galicia en 1992. Se licencia en Bellas Artes en la facultad de Pontevedra. Durante toda su vida combina su carrera con la escritura de relatos y el dibujo de cómics. Comienza su andadura publicando sus personajes Peper y Volc en el fanzine OjodePez 2.0 y prosigue colaborando con el homenaje a Mortadelo y Filemón "Agencia de suplantación" e ilustrando el "Libro de las fiestas de Iria Flavia". Actualmente es el autor del anecdotario empresarial "Le comento en un minuto" y ejerce de freelancer sobre todo en el terreno de la escritura y el dibujo. Visita mi perfil en Behence

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